sábado, octubre 25, 2008

Diferencias

Esto lo dejo para quien le interese:

Por ejemplo, Mary llega a casa después de un día agotador. Quiere y necesita compartir sus sentimientos sobre ese día.

Ella dice:

- Hay tanto por hacer que no me queda tiempo para mi misma.

- Deberías abandonar ese empleo. No tienes porque trabajar tanto. Encuentra algo que te guste hacer –responde Tom.

- Pero me gusta mi trabajo. Simplemente esperan que yo cambie todo de un momento a otro –replica Mary.

- No los escuches. Haz lo que puedas hacer –aconseja Tom.

- ¡Eso hago! –protesta Mary. No puedo creer que hoy me haya olvidado de llamar a mi tía.

- No te preocupes por eso. Ella lo entenderá –la calma Tom.

- ¡Sabes lo que esta viviendo! Me necesita –insiste Mary.

- Te preocupas demasiado, por eso te sientes tan desdichada –sentencia Tom.

- No siempre me siento desdichada. ¿Acaso no puedes escucharme? –se queja Mary.

- Estoy escuchándote –asegura Tom.

- No sé siquiera porque me preocupo –concluye Mary angustiada.

Después de esta conversación, Mary se sintió mas frustrada que cuando llego a casa buscando intimidad y compañerismo. Tom también se sentía frustrado y no tenía idea de lo que había salido mal. Quería ayudar pero sus tácticas de resolución de problemas no habían funcionado.

Al no saber nada acerca de la vida en Venus, Tom no había comprendido cuán importante era simplemente escuchar sin ofrecer soluciones. Sus soluciones solo habían empeorado las cosas. Verá usted, las venusinas nunca ofrecen soluciones cuando alguien esta hablando. Una manera de respetar a otra venusina es escuchar pacientemente, mostrando empatía y buscando entender realmente sus sentimientos.

Tom no sabía que con escuchar con empatía a Mary mientras esta expresaba sus sentimientos le habría brindado un gran alivio y satisfacción. Cuando Tom supo acerca de las venusinas y hasta que punto necesitaban hablar, aprendió gradualmente a escuchar.

Ahora, cuando Mary llega a casa, cansada y agotada, sus conversaciones son totalmente distintas, más o menos así:

- Hay tanto por hacer. No tengo tiempo para mí.

Tom respira profundamente, se relaja al exhalar y dice:

- ¡Ah! ,Parece que tuviste un día difícil.

- Esperan que cambie todo de un momento a otro. No sé que hacer –comenta Mary.

- Hmm –farfulla Tom tras una pausa.

- Olvidé incluso llamar a mi tía. –dice Mary.

- Que pena –responde Tom con el ceño levemente fruncido.

- Me necesita tanto... Me siento tan mal –se lamenta Mary.

- Eres una persona muy afectuosa –la alienta Tom-. Ven aquí, déjame abrazarte.

Tom abraza a Mary y ella se relaja en sus brazos con un gran suspiro de alivio. Luego dice:

- Me encanta hablar contigo. Me haces realmente feliz. Gracias por escuchar. Me siento mucho mejor.

No solo Mary se sintió mejor. Tom también. Se asombró de ver cuanto más feliz se sentía su esposa una vez que él hubo aprendido a escuchar. Con ese nuevo conocimiento de sus diferencias, Tom aprendió la sabiduría de escuchar sin ofrecer soluciones mientras que Mary aprendió la sabiduría de liberarse y aceptar sin ofrecer críticas o consejos no solicitados.

Para sintetizar los dos errores más comunes que cometemos en las relaciones:

1. Un hombre trata de cambiar los sentimientos de una mujer cuando ella esta perturbada. Aquel se convierte entonces en el “arréglalo-todo” y ofrece soluciones que invalidan los sentimientos de esta.

2. Una mujer trata de cambiar el comportamiento de un hombre cuando este comete errores. Aquella se convierte entonces en la Comisión de Mejoramiento del Hogar y ofrece críticas y consejos no solicitados.

5 comentarios:

caligula dijo...

Ya estamos con la típica tontería feminista de "comprender a la mujer, pobre animalito que necesita amor y cariño", con lo cual acaba por convertirse en un planteamiento más machista que otra cosa, ya que da a entender que una mujer necesita la aprobación y el cariño del hombre que la escucha y la da un abrazo. Claro está, los hombres no necesitan ni que les ayuden, ni que les escuchen ni nada, porque somos muy machos, no como las mujeres, que son unas lloronas, no? porque es la idea que subyace (jo, qué bien hablo!! menudo palabro!!)

¡Toma pedazo de tontería! No es por nada, pero por lo visto las mujeres lo que quieren es un tío que las manipule, que asienta y las abrace, con lo cual el tío además tiene polvete asegurado. ¿De verdad las tías queréis que hagamos eso? Porque ya me explico por qué siempre decís que los tíos somos unos cabrones: caéis en las garras del que sabe hacer eso para bajaros las bragas, que es lo que se saca de las chorradas que dice la machista esa.

Claro, que si el tío en vez de "escucharla y abrazarla" intenta buscar una solución al problema la caga, porque todos sabemos que "escuchar y abrazar" es una solución a todos los problemas. Antes de los atentados de Bombay de la semana pasada los terroristas iban a "escucharse y abrazarse" con los que estaban ahí, pero alguien dio un consejo y, claro, se lió la gorda.

Encima la tía que ha escrito esto (que no digo la autora del blog) que va de supuesta psicóloga, es una cursi de tres pares de narices y una moñas.

He dicho!!!

Por cierto, Julieta, me debes unas cañas, que no me olvido, que me lo dijiste en el facebook.

PD: eh!! que estoy de coña, vale? no vayas a tomarte en serio lo que te he plantao arriba, o al menos no demasiado literal.

Julieta dijo...

Te doy toda la razón esto es psicología barata, pero mola picar y que alguien se pique, las cañas van a ser cuando mi cuenta tenga números, simplemente, porque no tengo ni un chavo!!! Ay Piticli que crisiii!!!!

caligula dijo...

¿Te importaría llevarme la contraria? es que si no es un rollo.

Lo de las cañas tendrá que ser rápido que yo de momento cobro la nómina al final de cada mes, pero no sé cuánto me va a durar. Así que habrá que aprovechar.

Julieta dijo...

Me encanta dar la razon, será por eso que me aman los demás...
Por lo de las cañas... un par el jueves a eso de las 7 y media? salgo de la clase del niño a esa hora el finde me será complicado porque viene la familia, mi sobri y tal... como es puente.. dime el dia que tu puedes! y encajamos algo ok?

caligula dijo...

ok el jueves pues para las cañas. Yo salgo a las siete de currar. Así que, siempre y cuando las clases con el niño no sean en la otra punta de la ciudad, me paso por allí y nos tomamos la caña (o el chocolate caliente), o si eso lo dejamos para un finde con más tranquilidad. De hecho, podríamos hablarlo por teléfono, resulta más cómodo.